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El día del juicio final
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Calificacion 7.1
Género:

Drama/ Thriller

País: Estados Unidos
Duración: 1h 37min
Año: 26 May 2010
Director: Gregor Jordan
Reparto:
Samuel L. Jackson, Carrie-Anne Moss, Michael Sheen, Brandon Routh, Gil Bellows, Stephen Root, Martin Donovan, Necar Zadegan, Yara Shahidi, Sasha Roiz, Benito Martinez
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    El día del juicio final

    Unthinkable

    El día del juicio final Steven Arthur Younger (Michael Sheen), un converso al Islam, envía el gobierno de los EE.UU. una cinta grabada de él en tres lugares diferentes e indescriptibles. En ésta explica que cada uno de ellos puede contener una bomba nuclear establecida para detonar en menos de una semana. Helen Brody (Carrie-Anne Moss), una agente del FBI en Los Ángeles, es la encargada de encontrar las bombas, mientras que un miembro de la CIA conocido como H (Samuel L. Jackson), interroga al peligroso extremista islámico que permitió ser capturado, lo que hace que sospechen aún más. Se trata de tres armas nucleares colocadas en tres ciudades diferentes para que detonen en territorio estadounidense. Éstas han sido colocadas estratégicamente por el terrorista y explosionarán si no se cumplen las demandas del peligroso extremista islámico; demandas que éste aún no desea concretar y con las que está jugando.

    Los agentes tendrán que llegar hasta los límites del terrorista para hacerle confesar dónde están. A pesar de que H intensifica la presión llegando a usar la tortura, algo con lo que Brody no está de acuerdo, el sospechoso no dice nada.

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    Mi critica, Tras unos créditos iniciales que sepultan al espectador a pocos metros bajo tierra, llega la más absoluta oscuridad. A falta de iluminación, los demás sentidos se agudizan para empezar a apreciar el sonido del silencio. Durante un instante podemos contener la respiración, antes de que la luz desencadene un torrente de sensaciones angustiosas. La claustrofobia se apodera, inevitablemente, de la sala, que queda reducida a un pequeño espacio entre cuatro paredes de madera. Pero este sufrimiento no da pie a intentar levantar la tapa de la puerta y salir de ella en ningún momento.

    El guión que fielmente ha seguido Rodrigo Cortés (“Concursante”, 2007) puede presumir de saber mantener el equilibrio emocional en todo momento, algo muy complicado si tenemos en cuenta la extraña naturaleza de este proyecto. Pero también hay que reconocer la escasa verosimilitud que se encuentran en algunos pequeños detalles, como por ejemplo la larga duración del oxígeno, o los motivos por los que el protagonista es enterrado con unos determinados objetos. La estructura queda dibujada bajo la sombra de la llama de un Zippo, generando en ocasiones una pequeña elipsis temporal que interrumpe el tiempo real en el que se enmarca el relato. La luz se convierte así en el hilo conductor, llevando hasta un desenlace que puede considerarse uno de los mayores aciertos de la obra. En él se demuestra que es posible jugar con las dos posibilidades que existen, consiguiendo sorprender en la forma de mostrarlo.

    Ryan Reynolds borda la dramatización de cada suspiro, de cada aliento, grito o llanto. Y todo ello a pesar de la dificultad de protagonizar, por cuestiones obvias, prácticamente cada uno de los planos de la película. Y es que, a pesar de la limitación espacial, el director consigue llevar a cabo una gran variedad de tiros de cámara, haciendo que estos no resulten repetitivos. Además, destacan algunos movimientos de 360 grados realizados con grúa. Pero ante una imagen en la que, en muchas ocasiones, solamente podemos intuir figuras, el sonido adquiere una especial importancia. El eco de cada movimiento, unido a una música extradiegética un tanto melodramática, refuerza la tensión de la narración de un modo agradable.

    Poco se puede contar del argumento sin estropear esta emocionante experiencia sensorial de noventa minutos. Se trata de una película que debe disfrutarse en una sala de cine o, en su defecto, viéndola en casa (cuando se edite en Blu Ray o DVD) sin interrupciones. Desde luego, “Buried” experimenta con nuevas posibilidades en la gran pantalla, algo poco habitual en las propuestas españolas de los últimos años. Este atrevimiento, por una vez, ha terminado resultando acertado, aunque todo apuntase a la catástrofe en su planteamiento. Espero que el público responda en taquilla y se haga la justicia que no se hizo con la anterior obra de Cortés.

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